27/03/2009
Los gremios del mundo proponene un plan para atacar la crisis
Como una muestra de la madurez de las organizaciones gremiales a nivel global, la Confederación Sindical Internacional elaboró un plan para afrontar el difícil momento económico que se basa en el mantenimiento del empleo, del nivel de consumo y la reforma del sistema financiero internacional. Desde la CGT creen que el “caso argentino” puede ser un ejemplo para el mundo
Héctor Medina empleo@buenosaireseconomico.com
Organizaciones sindicales de todo el mundo incrementarán en los próximos días la presión sobre los líderes que acudirán a la reunión del Grupo de los 20 (G-20) el 2 de abril en Londres para que adopten un plan global que contrarreste los efectos de la crisis financiera internacional y que mantenga los niveles de consumo y de empleo, para evitar que en los meses que vienen la cifra de desempleados en el mundo llegue a los 200 millones.
Con la vista puesta en ese objetivo, las organizaciones nucleadas en la Confederación Sindical Internacional (CSI) elaboraron la llamada Declaración de Londres, en la que constan las propuestas gremiales no sólo para paliar los efectos de la crisis, sino también para establecer “un nuevo modelo de desarrollo económico, que resulte eficiente económicamente, socialmente justo y sostenible medioambientalmente”.
Como parte de este esfuerzo por hacer oír la voz del movimiento obrero internacional a los líderes mundiales, un grupo de dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) encabezado por el secretario general, Hugo Moyano, entregó la semana pasada una copia del documento a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que participará del encuentro en la capital británica.
En el texto de la Declaración de Londres, la CSI reseña que “cuando los líderes del G-20 se reunieron por primera vez en noviembre del 2008 en Washington, el mundo se enfrentaba ya a una ralentización sin precedentes en el crecimiento, con un descenso de la produc- ción en los países industrializados.
La situación es ahora muchísimo peor”. Agrega que “se registraron caídas impresionantes en el PIB durante el último trimestre del 2008; en función de una tasa anualizada, el PIB descendió en un 6% en las economías del G-7, la Unión Europea y la OCDE en su conjunto.
Se trata de las peores cifras jamás registradas”.
El panorama que exponen los gremios internacionales no da respiro ni pausa, y reclama “tomar el toro por las astas” para evitar consecuencias catastróficas. “El desempleo ha seguido aumentando en los primeros meses del 2009.
Ahora parece ser que el escenario “tremendista” de la OIT que vaticinaba un incremento del desempleo en 50 millones en todo el mundo para el 2009 podría ser incluso excesivamente optimista”, detalla el texto. “Más de 200 millones de trabajadores podrían encontrarse sumidos en la más absoluta pobreza, principalmente en los países en desarrollo y emergentes, que no cuentan con redes de seguridad social adecuadas, lo que implica que el número de pobres que trabajan –que ganan menos de u$s2 al día por cada miembro de la familia– podría llegar a alcanzar 1.400 millones de personas”, señala el documento.
Para la agrupación de gremios que tiene por secretario general a Guy Ryder “los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, que están perdiendo sus puestos de trabajo y sus hogares, son las víctimas inocentes de esta crisis: una crisis precipitada por la codicia y la incompetencia en el sector financiero, pero que se fundamenta en las políticas de privatización, liberalización y desregulación del mercado laboral de las últimas décadas”.
Precisamente los efectos de las políticas neoliberales a nivel internacional, que se tradujeron en salarios estancados, recortes en la protección social, reducción de los derechos de los/as trabajadores/ as, una creciente precarización del empleo, no hicieron otra cosa que profundizar las desigualdades y la vulnerabilidad de los más pobres.
“La escala de esta crisis sirve como testimonio del fracaso de dichas políticas. Sin una respuesta radical por parte de los gobiernos, la crisis económica más grave desde la Gran Depresión de 1930 podría transformarse en una crisis social y, en última instancia, también política”, asevera el documento.
El plan que los gremios buscan que sea al menos discutido por los líderes del G-20, para lo cual también piden un lugar en las mesas de negociación por la crisis, se orienta fundamentalmente a los siguientes puntos:
■ La prioridad para los líderes del G-20 debe ser restaurar la confianza, poner fin a la caída libre del crecimiento mundial y revertir el descenso del empleo.
■Los gobiernos deben utilizar su influencia con los bancos para conseguir que los créditos vuelvan a circular y proporcionen liquidez adicional.
■ Deben tomarse medidas dentro de cada país, con el fin de tener el máximo impacto posible sobre el crecimiento y el empleo. Es necesario trazar un nuevo mapa económico, que identifique los sectores que ofrecen mayores oportunidades para el futuro crecimiento.
■ Introducir medidas y subsidios para incrementar el poder adquisitivo de los asalariados con menores ingresos, incluyendo los hogares donde entra un único salario y donde el cabeza de familia suele ser la mujer.
■ Lanzamiento del “Nuevo Trato Verde”, solicitado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que requiere que los gobiernos realicen inversiones a gran escala en infraestructuras verdes, como las que producen eficiencia energética y energías renovables.
■ Mejorar el papel del sector público en servicios esenciales de calidad, incluyendo educación, salud, agua, servicios sanitarios, cobertura legal, seguridad, bomberos y protección civil.
■ La principal prioridad debe ser mantener a la gente trabajando, las plantillas en pie y a los trabajadores en activo. Para ello las políticas activas del mercado de trabajo (PAMT) desempeñan un papel esencial. Además se requieren políticas y programas diseñados e implementados para reducir el riesgo de desempleo y las pérdidas de puestos de trabajo.
■En estos momentos difíciles, las empresas deben ser socialmente responsables e intentar retener a los trabajadores el mayor tiempo posible.
■ Tomar medidas inmediatas para restaurar la liquidez y la solvencia del sistema bancario con el fin de que cumpla su papel esencial de financiar la inversión productiva.
■Iniciar el proceso de una auténtica reforma en el sistema financiero mundial, que termine con los paraísos fiscales y cree nuevos mecanismos fiscales internacionales, con un acceso justo y sostenible a la financiación internacional para países en desarrollo, y que se controle la remuneración de directivos, accionistas e intermediarios financieros.
Pero esto es sólo el comienzo, ya que la puesta en marcha de estas acciones requerirá además un fuerte diálogo entre gobiernos, empresarios y trabajadores, para lograr el máximo consenso para avanzar en las reformas necesarias.
Varias de estas propuestas, como la de hacer los máximos esfuerzos para sostener los empleos, la inversión pública en infraestructura social y los incentivos al consumo, están siendo aplicadas por el Gobierno nacional, algo que resaltan desde la propia CGT, donde creen que el “caso argentino” puede ser exhibido como ejemplo para encarar la crisis a nivel global.
200 millones de trabajadores quedarían sumidos en la pobreza si no se toman medidas urgentes ante la crisis
SIN DEFLACIÓN SALARIAL
■ Uno de los puntos que resalta en la propuesta de los gremios internacionales frente a la crisis es el rechazo a la “deflación salarial competitiva”.
Los especialistas sindicales reclaman que “en lugar de adoptar políticas que debiliten la protección de los trabajadores e incrementen la precariedad del trabajo, los gobiernos deben asegurarse de que se establezcan valores mínimos en los mercados de trabajo, para prevenir una espiral descendente de deflación en ingresos y precios”.
Junto con esto, piden también la adopción de medidas “para proteger los derechos básicos de los trabajadores y la ampliación de la negociación colectiva, y promover la reconstrucción de instituciones que contribuyan a distribuir los ingresos y la riqueza de forma más equitativa”.
■ Ante la necesidad de combatir la creciente desigualdad salarial “se requiere un nuevo modelo de desarrollo económico que resulte sostenible medioambientalmente y que garantice un crecimiento equilibrado de los salarios reales, en línea con los aumentos de la productividad”. En la misma línea, los gremios mundiales reclaman “un sistema fiscal más justo, que combata las desigualdades mediante una imposición sobre el capital y no sobre el trabajo”.
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