20/04/2009
Enseñanza Secundaria
Aportes al debate sobre la nueva escuela secundaria
En el marco de la apertura al debate propuesto por el Ministerio de Educación de la Nación sobre la reforma de la escuela secundaria acercamos estos lineamientos que serán enriquecidos por el aporte del conjunto de la organización.
Por Claudio Corriés
Secretario de Educación
Consejo Directivo Nacional – SADOP
A partir de la sanción de la Ley de Educación Nacional, la educación argentina ha encarado un postergado proceso: la reforma de la escuela secundaria. Luego de una primera aproximación, en este artículo avanzaremos en algunas líneas propositivas que se han presentado al conjunto de SADOP para iniciar un debate apasionante.
Señalar que la educación secundaria está en crisis no es una novedad. La deserción de los y las jóvenes del sistema, la necesidad de atención a la problemática compleja de los adolescentes y jóvenes, el impacto de las tecnologías, la asombrosa velocidad de las comunicaciones, los horizontes de dificultades de trabajo y desarrollo profesional y personal, la falta de respuesta a muchas de las nuevas preguntas que los jóvenes realizan y tantos otros temas requieren un debate profundo y desprovisto de urgencias. ¿Cómo articular un sistema educativo que atienda estas realidades sin olvidar el objetivo central de la educación?
Creemos que esta reforma, que será motivo de debate durante todo el año, ha de construirse en base a algunos pilares que defendemos desde SADOP:
• Modelo educativo para un modelo nacional de Justicia Social e inclusión.
• Protagonismo de los educadores en el debate y la ejecución.
• Participación del Estado Nacional en la elaboración de nuevas políticas.
• Financiamiento y cofinanciamiento de los nuevos emprendimientos.
• Defensa de los derechos de los y las docentes.
La propuesta que se desarrolle a nivel federal deberá necesariamente ser acompañada en su implementación en las provincias argentinas, dentro del marco del federalismo pero con clara conciencia nacional. Ha de garantizarse en los distritos la implementación de las políticas que se resuelvan en el Consejo Federal de Educación.
Creemos que el valor que agrega la Ley de Educación Nacional es el de volver a una acción descentralizada a partir de una política federal debatida por el conjunto.
Resulta imperiosa la coordinación entre los Consejos creados por las leyes de referencia: Consejo Nacional de Políticas Educativas, Consejo de Políticas Sociales y Consejo Consultivo del INFOD.
La necesaria profundización en el diagnóstico, en los objetivos y en el camino para obtenerlos no puede, de manera alguna, estar condicionada por las urgencias de implementación. Las cosas, para estar bien hechas, requieren un tiempo de reflexión. “Pensar despacio para andar de prisa”, dice el poeta.
Asimismo es fundamental dar un paso más allá de los aspectos cuantitativos, siempre oportunos, complementándolos con una indagación más cualitativa sobre la subjetividad del docente y del estudiante del nivel, para avanzar hacia una institución con identidad propia.
Es imprescindible establecer una agenda de trabajo del Consejo de Políticas Educativas que se ha enunciado como el ámbito del debate -ya sea por comisiones y/o por eventos de debate y reflexión- que garantice:
• Aportes de los protagonistas (padres, estudiantes, organizaciones docentes).
• Aportes de los organismos comprometidos con la educación.
• Aportes de experiencias innovadoras en el terreno nacional.
• Recopilación de éxitos y fracasos de experiencias similares en América Latina y otras regiones.
• Aportes técnicos sobre la viabilidad de implementación.
En otras palabras, es necesario encontrar los parámetros para un pacto sobre la escuela secundaria, pacto en el que han de confluir la autoridad estatal, los trabajadores, las familias y los estudiantes, las instituciones y organizaciones involucradas.
Este pacto educativo para una gesta educativa de cara al Bicentenario de la Revolución de Mayo ha de construirse desde el consenso y la honestidad intelectual y política. Consideramos que toda la sociedad tiene algo para decir.
Advertimos un escepticismo en muchos sectores docentes. No es extraño que así suceda: los diferentes cambios de escenario generan resistencias, y las sucesivas frustraciones han minado la credibilidad. Sin embargo somos optimistas. Creemos que es fundamental avanzar ahora, los problemas no nos permiten esperar.
La duración del nivel es un aspecto instrumental en el que los factores edilicios y su correcta utilización han de tenerse presentes pero no deben mover el eje del debate central.
Algunas pistas para el debate desde el trabajo docente:
Consideramos imprescindible que el necesario debate sobre organización institucional, organización curricular y organización del trabajo docente se aborde de manera sistémica.
Es necesario profundizar en el concepto de “profesionalismo colectivo”, superador del individualismo y hacedor de ámbitos institucionales de seguimiento, objetivos y metas.
La presencia de los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) bajo los términos de “contenidos comunes” o “saberes básicos” merece incorporar una agenda de formación para el colectivo docente.
Creemos que una nueva escuela secundaria generará más trabajo docente, mejor capacitación, más ayuda para la comprensión de la compleja realidad adolescente y mejor acceso a las nuevas tecnologías, lo que desvirtúa cualquier intento de reducir la asignación horaria y los puestos de trabajo de los educadores y educadoras.
En todos los casos, la elaboración de una nueva currícula ha de partir de una evaluación desde el puesto de trabajo docente, debatido y profundizado en el ámbito de la Paritaria Nacional Docente.
El debate curricular adquiere una relevancia estratégica: citando al Prof. Gustavo Cirigliano, “la currícula expresa el modelo de país al que aspiramos”. Un debate a fondo sobre contenidos nos permitirá profundizar en la relación entre modelo de país, modelo educativo y su expresión curricular en la nueva escuela secundaria. De otra manera, estaríamos cambiando la “cáscara” sin reparar en el contenido.
También en este aspecto ha de considerarse una estrategia formativa y curricular direccionada a la consolidación de una formación práctica que permita al estudiante adquirir conocimientos para desempeñarse en el terreno laboral, a partir de saberes básicos que incluyan contenidos filosóficos y éticos y avanzando hacia la formación para el trabajo.
Con respecto a la Autoridad Pedagógica: se instala un tema promovido desde la agenda mediática y de gran popularidad que viene apareciendo desde hace algunos años. Sería oportuno redefinir el término a fin de evitar caer en una lectura de restauración de un idílico orden perdido y añorado en la escuela media, cuando el contexto y la realidad en que ésta se desarrollaba era otro.
Modelo Institucional Inclusivo: aspiramos a una escuela media basada en el estudiante que aprende y las estrategias inclusivas. Muchas veces este modelo ha sido estigmatizado como contradictorio con el concepto de autoridad pedagógica pero un sistema expulsivo profundiza en los defectos que se quieren salvar. La creación de nuevas funciones de orientación y planificación merecerá la incorporación de nuevos puestos de trabajo con estas funciones.
Resulta muy interesante considerar las diversas iniciativas que se vienen realizando en muchas instituciones y jurisdicciones para lograr la retención del heterogéneo alumnado.
Es imprescindible encarar definitivamente la problemática del profesor que necesita desempeñarse en varios establecimientos para conformar un salario digno mediante la creación del cargo con asignación salarial y profesional.
La rica experiencia del debate previo a la sanción de la Ley de Educación Nacional nos aporta un itinerario posible para desarrollar esta discusión que, sin dudas, merece ser profundizada y consensuada en conjunto por los protagonistas. Esperamos que en su transcurso se aporte en estos y otros aspectos vinculados a nuestra visión desde el trabajo de los y las docentes.
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