24/04/2009
La importancia de la concertación
Repensando el diálogo social: algunas expectativas y trampas
¿Cuál debe ser el rol de la convergencia en medio de una crisis financiera internacional? Distintas claves para entender los objetivos del acuerdo social.
A partir de la iniciativa de crear un Consejo Económico y Social para enfrentar una coyuntura de crisis -en el que participarían los empresarios industriales, el agro, los dirigentes sindicales y el Poder Ejecutivo- se pone sobre el tapete la cuestión del Pacto Social y sus potencialidades.
El Pacto o Acuerdo Social supone un diálogo con voluntad de fijar objetivos comunes, tratando de congeniar los intereses inmediatos para trazar perspectivas a largo plazo que favorezcan al conjunto. En una sociedad democrática, el Pacto Social es un proceso de concertación que no pretende una homologación de posiciones sino un acuerdo que sea fruto de la diversidad, de las diferencias entre cada sector social. Por eso también se habla de convergencia.
Por ende, este diálogo es constructivo y acompaña la estimada institucionalización de la democracia, ya que es una manera de darle espacio a todos los grupos de interés y trazar objetivos comunes. Pero este no es el único sentido del Pacto Social. Fundamentalmente, es un instrumento para lograr una equitativa distribución de la riqueza.
Esto nos remonta históricamente al Pacto Social de junio de 1973, que lejos de ser una formalidad vacía, era el reverso de una concepción normativa de la Justicia Social propia del Peronismo. Era la manera práctica de encaminarse con el apoyo de los diferentes actores sociales hacia una sociedad más igualitaria.
En aquel entonces el Pacto Social fue un acuerdo entre la CGT, la CGE y el Ministro de Economía, que establecía un aumento salarial del 20 por ciento, la suspensión de las negociaciones colectivas durante dos años y el congelamiento de los precios. Fue exitoso sólo durante un año, en el que se logró una inflación cero. Luego, con la muerte de Perón, estallaría el conflicto social y político.
Actualmente, en la coyuntura de la crisis económica a nivel mundial, todo acuerdo o pacto que se realice entre trabajadores y empresarios debe tener, como objetivo mínimo, garantizar que el poder adquisitivo de los trabajadores no disminuya y, como objetivo máximo, aumentar la participación de los trabajadores en la riqueza nacional.
Si esto se pierde de vista el Pacto Social degenera en una trampa. Los grandes grupos de poder económico presionan al Gobierno porque quieren a los trabajadores disciplinados para poder “racionalizar” al interior de las empresas. No debemos permitir que esto ocurra. ¿Porqué los trabajadores tienen que pagar la crisis, mientras salvamos bancos que son sus responsables? La crisis actual nos invita a todos los sectores sociales a recapacitar sobre los perjuicios que trajo aparejado el ferviente neo-librecambio global que se puso en marcha desde la década de los 70.
Artículo publicado en la revista Derechos del Trabajador Consumidor de la Secretaría de Estadísticas, Registros y Defensa al Consumidor de la CGT.
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