En los Medios: BAE
03/03/2010
Manual para enfrentar una crisis
Las políticas de contención y las negociaciones paritarias no permitieron que el país sufriera efectos tan adversos como otros por la crisis internacional. Un estudio de la CGT evidencia las bondades del modelo productivo para atenuar el impacto coyuntural

A medida que las expectativas económicas mejoran, y que lo peor de la crisis económica internacional parece quedar atrás, un vistazo a las cifras en cuanto a empleo y salarios en la Argentina muestra que el modelo productivo, un activo rol del Estado y el mantenimiento de las negociaciones paritarias fueron de vital importancia para morigerar los efectos de la coyuntura global adversa en el país.
Así se desprende de un estudio denominado “Los salarios y el empleo en un año clave”, elaborado por la Secretaría de Estadísticas, Registros y Defensa del Consumidor de la Confederación General del Trabajo (CGT), que encabeza el secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), Horacio Ghilini.

El texto resalta los “calamitosos” resultados de la crisis en otros países como España, donde el desempleo llega al 20%, o en los Estados Unidos, donde la desocupación superó después de muchos años el 10 por ciento.

Al mismo tiempo, los salarios bajaron en algunas actividades hasta un 20% en los principales países desarrollados y las administradoras privadas de fondos de pensión (como las ex AFJP de la Argentina) redujeron las jubilaciones entre el 15 y el 20 por ciento.

Para evaluar la situación en el país, el informe de la CGT toma el caso del empleo formal que ocupa el 60% de la fuerza de trabajo en la Argentina.

Para realizar esta evaluación, el estudio toma los datos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), en donde las empresas presentan las planillas de declaración jurada con la cantidad de cargos y la remuneración total que gastan a los efectos de pagar las contribuciones patronales.

En orden a hacer una comparación interanual, los técnicos de la Secretaría de Estadísticas de la central obrera consideraron el segundo trimestre del 2008, previo a la crisis internacional, y el segundo trimestre del 2009, acumulando en teoría doce meses de pleno impacto de la crisis, en busca de determinar qué pasó con el empleo y qué sucedió con los salarios en cada sector productivo de la Argentina.

Lo que mostraban las fotos en el segundo semestre del 2009 era que la economía formal habría perdido 48.900 puestos de trabajo respecto de la situación previa a la crisis internacional, de acuerdo con las declaraciones juradas de las empresas.
Esto, a la luz de la situación de desastre que atraviesan los países desarrollados en materia laboral, le resta dramatismo a la cifra, sumado al hecho de que no implica necesariamente que los puestos se perdieron sino que buena parte de ellos pasaron a la informalidad, y muchos fueron alcanzados por las políticas de contención del Ministerio de Trabajo, puntualiza el estudio de la CGT.

En este punto, los técnicos señalan dos cuestiones del comportamiento de los puestos formales.

La primera de ellas toma una visión de mediano plazo para ponderar la caída evidenciada en el año tomado para el muestreo. Y resalta que desde el 2003 hasta el segundo trimestre del 2008 había crecido en 2,6 M de puestos de trabajo la cantidad de empleo formal, pasando de 4,3 M a 6,9 M de puestos declarados. En esto hubo una participación fundamental del empleo privado, que contribuyó con 2,25 M de puestos, en tanto que otros 335.000 puestos fueron declarados por la administración pública.

Sobre parámetros a mediano plazo, “la pérdida de 48.000 puestos de trabajo en una crisis internacional anunciada como la peor desde 1930 deja en claro los beneficios de la “desconexión” de la Argentina del mundo especulativo desde el 2003”, destaca el informe.

La segunda cuestión evidencia el cambio de rol del sector público frente a las crisis externas, ya que mientras en los ’90 se proponían en forma usual políticas de “ajuste”, tanto desde el punto de vista del gasto como de los recursos humanos, la crisis actual mostró un rol contracíclico del Estado en materia de empleo.

Esto queda evidenciado en que mientras en el sector privado se perdieron 83.000 puestos de trabajo formales, en el mismo período la administración pública absorbió 34.000 puestos formales más, de donde quedan los 48.000 puestos formales que contabilizan los técnicos del SADOP y la central obrera.

Yendo al impacto del empleo formal en los distintos sectores productivos, también se evidencian los mismos aspectos que en el análisis de mediano plazo, a saber: un notable crecimiento de puestos formales entre el 2003 y el 2008 para todas las categorías, con una caída relativamente baja del empleo formal en los doce meses tomados para el relevamiento entre el 2008 y el 2009.

Uno de los principales impactos que tiene que ver con la caída de expectativas que provocó la crisis fue el significativo descenso de los puestos formales vinculados con la construcción y actividades conexas como servicios inmobiliarios y alquileres, precisamente el sector en el que el estallido de la burbuja financiera detonó el inicio de la crisis a nivel internacional.

Asimismo, se produjo un descenso de puestos formales en la industria manufacturera, principalmente debido a la vinculación productiva internacional de algunas ramas industriales como las autopartes, detalla el estudio.

Pero el punto que más resaltan los especialistas del SADOP tienen que ver con la vinculación entre el impacto de la crisis sobre el empleo formal y las actividades relacionadas con producción de bienes respecto de las actividades productoras de servicios. En este sentido, mientras que el empleo formal en los sectores productivos cayó en casi 80.000 puestos en el período en estudio (20082009), el efecto fue el inverso en el sector servicios, donde hubo un crecimiento de 30.000 puestos formales. La conclusión es que “los canales de transmisión de la crisis fueron por vía del comercio y éste afecta más a los bienes que a los servicios que en su mayoría son no transables con el exterior”.

SUELDOS. En lo referente a los salarios, en el análisis de los sueldos en bruto que surgen también de las declaraciones juradas de cargos formales, las conclusiones a las que arriban los especialistas del sector gremial son similares y complementarias con las cifras de empleo. En este sentido, se destaca que el salario promedio de la economía formal al cierre del ciclo estudiado ascendió a $3.054, con un incremento del 24,7% en comparación con el trimestre anterior al del inicio de la crisis internacional.

Para los técnicos cegetistas éste es un hito significativo, “ya que en el último trimestre del 2008 se planteaba una impasse implícita en materia de paritarias; sin embargo, los gremios no entraron en el juego de canjear salarios por estabilidad laboral y plantearon sus necesidades”.

Precisamente, gracias a los aumentos conseguidos en las negociaciones paritarias, que promediaron el 18%, y considerando que los precios promedio del período en estudio subieron un 12% según el Índice de Precios Implícitos del Consumidor Privado (fuente oficial de Cuentas Nacionales), la suba nominal del 24,7% implica que en el año de la crisis los trabajadores mejoraron su poder adquisitivo, en una nueva evidencia de los efectos positivos de la “desconexión” internacional.

Otro aspecto que resalta el informe es que en una comparación sectorial entre el 2008 y el 2009, subieron más los salarios de los sectores de servicios (26%) que los de los productores de bienes (23%), lo que “al igual que lo sucedido con el empleo formal, muestra una capacidad mayor de negociación de los sectores con menor pérdida de empleo formal respecto de aquellos que vieron reducidos sus planteles”.

24,7% fue la suba nominal de salarios entre el segundo trimestre del 2008 e igual período del 2009

Por: Héctor Medina
Nota publicada en el diario BAE

Seccionales/Delegaciones

Notas Relacionadas con BAE

La Tiza Nº 52

Descargar

Realidad Nº 3

Descargar

La Tiza Nº 51

Descargar

Realidad Nº 2

Descargar