Capacitacion. El ministerio asistirá a los docentes, dice Almandoz, directora de Educación Técnica.
La educación argentina está a punto de recibir una inyección que, como todo líquido que ingresa rápidamente a un cuerpo, provocará cambios irreversibles. El Gobierno nacional da las últimas puntadas a un anuncio que hará en abril: la compra, con fondos de la ANSES, de 3 millones de computadoras portátiles para las escuelas, según confirmaron a PERFIL fuentes oficiales. Por su parte, esta semana llegaron a las escuelas técnicas las primeras laptops, iniciándose un proceso de alfabetización digital que recién empieza.
¿Una cada cuatro? En el Gobierno nacional aún se debate si los tres millones de PC serán para la secundaria, con el modelo de “un chico por computadora”, o habrá una portátil cada cuatro alumnos para alcanzar la totalidad del sistema educativo, con casi 10 millones de estudiantes.
La relación de una máquina cada cuatro es buena para promover el trabajo grupal y potenciar el rol del docente. El problema central será ofrecer una capacitación docente que vaya más allá de lo instrumental, de cómo manejar Windows o un software. Se trata de capacitar en el aula a los maestros, para ayudarlos a decidir cómo transmitir los mismos contenidos que enseñaban con manuales o fotocopias ahora con una herramienta más sofisticada que muchos desconocen: la computadora portátil.
Los cambios empiezan por una escuela técnica que ya tiene aulas tecnológicas, pizarras digitales y, en muchos casos, conexión a Internet. Esos profesores recibirán cuadernillos del Plan de Inclusión
Digital Educativa con información básica sobre el uso de una portátil, estrategias pedagógicas y alfabetización en Windows y Linux. Los docentes tendrán además la posibilidad de recurrir a una par de profesionales que el Ministerio de Educación de la Nación asignó cada cuatro escuelas. “La capacitación específica, presencial, la llevará adelante cada provincia con parte de un fondo nacional, creado por la Ley de Educación Técnica, que alcanza este año a los 595 millones”, precisó la directora nacional de Educación Técnica, María Rosa Almandoz.
Al otro lado del río. “Lo central es investigar y desarrollar recursos pedagógicos. Lo de Uruguay es bueno: crearon el LATU, un laboratorio estatal que dio origen a una incubadora de producción de soft educativo que se llama Ingeniu”, dice el investigador de la Universidad de San Andrés Alejandro Artoupulos
Los estudiantes técnicos, símbolo del desarrollo económico en los años 60 y sobrevivientes del abandono de los 90, serán los primeros en estrenar software que, como el Graphmatica, les permitirá desterrar el lápiz y el papel milimetrado para construir la curva y graficar ecuaciones.
Los riesgos. Los problemas que introducirán las portátiles en las escuelas pueden ya vislumbrarse. Es posible que se rompan y queden arrumbadas, esperando el recambio en colegios donde se tarda meses en reparar un vidrio roto. La falta de conectividad a Internet en zonas rurales puede traer limitaciones para su uso pedagógico. Y también están los conflictos que surgen como consecuencia de que los chicos podrán chatear o subir videos en horas de clase. “Hay que tener en la cabeza un número importante de reposición de computadoras para el año próximo”, reconoció Almandoz.
El tiempo, la voluntad de cambio de los docentes y un esfuerzo sostenido de políticas públicas serán claves para lograr que este proyecto pueda ser más que un impulso y se convierta en una vuelta de tuerca significativa que revierta el atraso de la escuela argentina en materia de innovación tecnológica.
Cómo reducir la brecha digital
El modelo de inclusión digital argentino difiere del resto de los países pioneros en Latinoamérica. Aquí el gobierno optó por la utilización pedagógica de las laptops, para que sea la escuela pública el lugar donde reducir la brecha entre quienes acceden y quienes no.
Por su parte, el Plan Ceibal uruguayo es un programa social de alfabetización digital. Se entrega a cada alumno de primaria una computadora OLPC XO conectada a Internet que se puede llevar a las casas. La computadora es para los alumnos, no es parte del inventario de las escuelas, como ocurrirá en Argentina.
Ese modo de trabajar se basa en la idea de que el solo contacto con las portátiles impacta tanto que cambia la manera de enseñar y aprender. Eso trajo algunos problemas. El sindicato docente exigió computadoras para los maestros y capacitación, ante los nuevos interrogantes trasladados por los alumnos. También surgieron dificultades en el uso en los hogares más humildes. Los padres quitaban las computadoras o las rompían, como castigo a sus hijos.
En Chile la compra de tecnología no la regula el Estado. Cada supervisor presenta su proyecto de incorporación tecnológica junto con una universidad. Hay escuelas que optan por tener dispositivos móviles con Internet y otras que eligen cámaras digitales.
En Argentina el modelo, parece, no será unánime. Córdoba promete llegar a fin de año con todas las escuelas conectadas y laptops en la secundaria. En la Ciudad de Buenos Aires están dispuestos a empezar por la primaria, con portátiles para todos.
Diario Perfil
Por Monica Beltran