En los Medios
15/06/2010
Revista Debate
“Si se va en contra de los trabajadores, claro que voy a ser un obstáculo”
Hugo Moyano, hombre fuerte de la CGT, habla de las negociaciones salariales, del mapa político y del rol futuro del sindicalismo con los Kirchner o con un gobierno opositor
Conduce la principal central obrera y uno de los gremios más fuertes del país. Respalda con firmeza al gobierno nacional y es su aliado clave frente a opositores políticos y corporaciones económicas. Hugo Moyano, secretario general de la CGT y vicepresidente del PJ, habló con Debate acerca de los pormenores de las negociaciones paritarias en curso, analizó el escenario electoral del año próximo y relativizó sus apetencias políticas. Pero, además, respondió a quienes lo consideran un obstáculo para la gobernabilidad de un eventual gobierno opositor, al tiempo que habló sobre las denuncias recurrentes que lo tienen como destinatario.

¿Cómo están hoy las negociaciones paritarias?
Bien, como los años anteriores. Ya es el séptimo año que se discute en paritarias y siempre se han manejado de la misma forma. La de este año ha traído alguna preocupación al principio, pero no para creer que pueda haber un desborde ni nada que se le parezca. En absoluto. En Camioneros estamos ajustando los últimos números, para empezar a discutir la semana que viene.

Los cruces de hace unas semanas con la Unión Industrial Argentina (UIA) eran ciertamente duros. Hoy las cosas parecen más calmas.
“Ciertamente duros” no sé en qué sentido. Ellos expresaron preocupación, pero todos los años hacen lo mismo. Perón decía que la víscera más sensible del hombre es el bolsillo, y ellos, cuando tienen que dar un aumento de sueldo, se sensibilizan. Pero está todo en orden. Lo que pasa es que hay algunos medios que pretendían crear un clima que no existe. Casi siempre hacen lo mismo.

El preconcepto que se esconde detrás es que los aumentos salariales generan inflación, casi de manera automática.
Esto quedó absolutamente desvirtuado durante los primeros días del año, cuando aumentó la carne y otros productos, y todavía no habíamos empezado a discutir salarios. La realidad misma dice que no es el salario el que crea inflación. A lo sumo, es un componente mínimo. Cada empresa, cuando prepara su presupuesto para el año, tiene que prever este tipo de cosas. Así que eso está completamente desvirtuado.

En su momento, el presidente de la UIA, Héctor Méndez, le recomendó a Héctor Recalde que se fuera a vivir a Cuba o Venezuela. ¿Cómo lo tomó usted?
Me pareció un exceso verbal que no se condice con la representatividad que tiene. Creo que después le pidió disculpas. Se dio cuenta de que no había sido una expresión muy acorde a las responsabilidades que tiene.

¿Pedirá que se avance con la idea de repartir dividendos en las empresas para los empleados, que había sido la idea original que desató esa ira de Méndez?
La participación en las ganancias es un principio del peronismo, así que nadie se puede sorprender por ese tema. Lo importante es que lo empecemos a discutir, que empecemos a hablar. En algún momento, muchos entenderán que es una necesidad. Si queremos conformar la comunidad organizada es un tema que tenemos que empezar a discutir.

¿En qué marco?
No sé todavía, pero son temas que es importante comenzar a discutir. La forma en que pueda ser aplicada también será motivo de discusión. Porque no es justo, tampoco, que haya actividades o empresas que tengan ganancias siderales y, muchas veces, sus trabajadores ni siquiera obtienen un salario que les permita vivir con dignidad. Este tipo de cosas hay que discutirlas en algún momento.

¿Tuvo algún llamado del Gobierno para moderar la suba, como se dijo?
No, en ningún momento. El Gobierno nos dio un instrumento que es importantísimo para las organizaciones gremiales: las paritarias. Y las paritarias es algo que veníamos reclamando a todos los gobiernos, y que sólo habíamos tenido con Perón. Bueno, ahora las tenemos, pero también tenemos una enorme responsabilidad para que esto después no se vuelva contraproducente a los intereses de los trabajadores. Nunca nos han dicho qué es mucho o qué es poco. “Ustedes son responsables, mantengan el equilibrio”, eso es lo que nos dice el Gobierno. Además, no creo que ningún dirigente quiera repetir experiencias de otros tiempos, porque así nos fue: se empezó una carrera alocada por el salario y después nos estrellamos todos. Eso, hoy, no ocurre ni va a ocurrir. Pero no quiere decir que no defendamos los intereses de los trabajadores. Y si algunos porcentajes son altos es por los atrasos que había.

El caso de los trabajadores de curtiembre o de alimentación, por ejemplo.
Los de curtiembre tienen un salario muy bajo. Los de alimentación estaban muy atrasados. Los gastronómicos, también. Las paritarias permiten eso: ir recuperando, paulatinamente, el poder adquisitivo de los salarios. Escuché a un dirigente que decía que un lavacopas ganaba 1.200 pesos. Ese hombre, aunque tuviera doscientos por ciento de aumento, no se equilibraría con los salarios que hoy se están dando.

Circuló que el pedido de Camioneros sería, finalmente, de un 31 por ciento.
Hemos trasladado un reclamo de la reunión plenaria, pero esto es recién el comienzo. Esto forma parte de la estrategia de negociación: se pide un monto para lograr los objetivos fijados. Siempre es así, se hace un reclamo y a lo mejor se termina acordando en otro monto, que puede ser mayor o menor. Lo que está claro es que no es definitivo.

Se habló de un “sorpresivo giro de Moyano”, teniendo en cuenta que, en un principio, el aumento solicitado iba a estar alrededor de los veinte puntos.
No, eso lo inventaron. Jamás ningún hombre del gremio habló de cifras o porcentajes. Es algo que nunca hacemos de antemano. Cada uno sabe y conoce su estrategia interna. Nosotros conocemos la nuestra, que nos ha dado buenos resultados, por más que alguien pueda enojarse. Pero, como le digo, recién la semana que viene comienza la negociación.

¿Pueden reabrirse las paritarias en aquellos gremios que quedaron rezagados?
Cada organización gremial verá cuál es su situación. Pero, para la apertura de una paritaria, se necesitan dos cosas más: que el sector empresario esté dispuesto a hacerlo y que el Ministerio de Trabajo los convoque. No es tan sencillo. Acá se habla mucho de los porcentajes, pero llegar a ese porcentaje requiere de mucho estudio. Muchas veces se lanzan porcentajes y se dicen cosas que tienen poco que ver con la realidad.

Respecto de los que consiguieron aumento de 35 por ciento o más, habla también de que existe una ganancia empresaria que lo permite.

Por supuesto. Pero aquellos que vienen con salarios atrasados es porque, a lo mejor, no han tenido la oportunidad de tener una discusión salarial en serio. En Camioneros discutíamos salarios durante el menemismo, cuando estaban absolutamente congelados. Por eso tenemos un piso un poco mayor. A mí, me parece que muchas de las responsabilidades de los salarios atrasados corresponden a dirigentes que no han tenido una actitud permanente de reclamo. Entonces, vienen las excusas. Hace días escuchaba a un dirigente diciendo cosas sin sentido...

¿Un dirigente político?
No, un dirigente gremial. Dijo: “Los camioneros obtienen aumentos porque les subsidian el gasoil”. No tiene noción de lo que dice. Lo más lamentable es que fue uno de los legisladores que votó la ley 26.028, de tasa de gasoil, que impone pagar un 21 por ciento para formar un fondo fiduciario y subsidiar así los ferrocarriles, los transportes de pasajeros. En ese fondo, el transporte de carga aporta más del ochenta por ciento. Era legislador y votó la ley.

¿Se refiere a Luis Barrionuevo?
Dijo eso, lo vi por televisión.

¿Le cree al Indec? ¿Lo usa para negociar?
Nosotros no discutimos los índices del Indec porque no tenemos elementos técnicos como para poder discutirlos. Además, el Indec mide cosas que el trabajador no consume nunca. Nosotros discutimos con la inflación del supermercado. ¿Por qué? Porque es en lo que el trabajador gasta el mayor porcentaje de su salario. Por eso es que, en los últimos siete años de discusión, los aumentos salariales han superado ampliamente los índices que da el Indec.
En sectores empresarios, que incluyen al campo, sostienen que hay que recuperar competitividad con un ajuste del tipo de cambio. Es decir, con devaluación.
Esos sectores son los que pretenden beneficiarse en perjuicio del conjunto, de las mayorías. Éste es el tipo de cambio que permite que la gente haya recuperado poder de compra, que los fines de semana largos puedan hacerse una escapadita, que la gente consuma, que esté mejor. Es el tipo de cambio que permite que haya más equilibrio en nuestra sociedad. Si se hace lo que ellos están reclamando, ¿quiénes se beneficiarían? Muy pocos.

¿Qué pasará con el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias?
Es un reclamo que estamos haciendo ante el Gobierno. Seguramente, tendremos la respuesta en pocos días. Es muy injusto que un trabajador haga un esfuerzo mayor trabajando horas extras o haciendo más kilómetros para llevar un peso más a su casa y, después, eso se vaya en un impuesto. Nos parece absolutamente injusto.

Desde el Gobierno se sostiene que una modificación en el mínimo no imponible impactaría mucho sobre la recaudación. ¿Lo convence el argumento?
No sé si esto es tan así. Un colega de ustedes, en una radio, me decía que había un millón doscientos mil trabajadores en esa situación. Ojalá hubiera diez millones de trabajadores en estado de pagar el mínimo no imponible, porque significaría que estamos con mejores salarios. Que se discuta esto es que estamos mejor. Hasta hace poco, nadie sabía bien lo que era la tablita de Machinea. Empezamos a tenerla en cuenta cuando aumentaron los salarios y logramos que se elimine. De cualquier manera, creemos que el techo hay que elevarlo. Y tenemos mucha confianza en que lo vamos a lograr.

¿Da por hecho que Néstor Kirchner será candidato?
Eso tendrá que decidirlo él, en su momento. Lo que sí creo es que es el mejor candidato que tenemos. Sin ninguna duda. ¿Quién puede aspirar a serlo y quién tiene la experiencia, los conocimientos y la fortaleza que él ha tenido como presidente? Creo que ningún otro está en condiciones.

¿Nota cambios en la relación entre el Gobierno y la sociedad? Teniendo en cuenta, por ejemplo, que viene de una derrota electoral, hace un año.
No fue una derrota.

Pero estuvo por debajo de lo esperado y, en ese momento, debilitó aún más al Gobierno.
Fue un voto duro. Pero también es cierto que hubo un cambio y que eso se nota. Los cuatro días del Bicentenario lo demostraron. Y no porque uno quiera apropiarse de nada o pretenda adjudicarse ese apoyo. La gente dijo “no estamos tan mal”, y empezó a cambiar su actitud. Ahí quedó demostrado que esa crispación, de la que tanto se habla o que tanto se quiere instalar, no es tal. La gente salió sola porque empezó a creer en su país. Los argentinos tenemos este defecto: en los años cincuenta y pico o sesenta creíamos que éramos los mejores del mundo. En fútbol, no habíamos ganado ningún campeonato, pero éramos únicos. Pasaron muchos años y pasó lo que nos pasó, con las dictaduras, con el neoliberalismo, con la década de los noventa. Y, a partir de ahí, nos empezamos a creer los peores. Por eso la Presidenta habla de levantar la autoestima. Además, hay que ver lo que pasa en el mundo. Cuando en Europa se están debatiendo ajustes salvajes, despidos, rebaja de salarios a los trabajadores, cuando vemos protestas que son reprimidas y que le cuesta la vida a los laburantes, acá estamos discutiendo salarios. Cuando en el mundo hubo movilizaciones de protestas, acá hubo cuatro días de fiesta con la participación del trabajador y su familia. Ante esto, uno se da cuenta de que tan mal no estamos.

¿Qué le parecen los otros candidatos del peronismo? Eduardo Duhalde, por ejemplo.
No creo que Duhalde tenga posibilidades. Además, no nos olvidemos de que Duhalde es el candidato de Clarín. Querrá que le devuelvan los servicios que prestó en 2002, cuando hizo la pesificación. Hoy querrá que le devuelvan los servicios o habrá prometido echar atrás la Ley de Medios. No sé, eso es lo que me imagino. Pero no creo que tenga posibilidades.

¿Y Francisco de Narváez?
¿Para qué?

Para presidente, por ejemplo.
No quiero discriminar a nadie, pero no creo que los argentinos tengamos que buscar un hombre que no ha nacido en nuestro país para que nos conduzca. Sería un síntoma de muy poca autoestima. Es lo que pienso, a lo mejor otros piensan distinto.

¿Lo ve candidato a Carlos Reutemann?
¿Reutemann? ¿Cuánto hace que tendría que haber arrancado y no arranca? Hace años que está amagando, que arranca, que no arranca. Además, Reutemann es un hombre que, si bien se ha enrolado en el justicialismo, tiene muy poco que ver con el peronismo. Hay que recordar que fue un hombre que lo ubicó el menemismo como gobernador. No lo veo para nada.

¿Qué le parece la unidad que está buscando el peronismo disidente?
Estamos en democracia y cada uno puede juntarse con quien quiera. El problema no es ése. El problema es que se juntan para estar en contra. Y, en este país, cada vez que pasó eso, las cosas salieron mal. Ahí hay un rejunte, está el agua y el aceite. Pero estoy convencido de que detrás de esto hay poderes que están en retirada y estos personajes representan a estos poderes.

¿Cree, entonces, que hay algo más detrás de esa unidad?
No, no hablemos de unidad. Es difícil unir hombres que han dado muestras, durante muchos años, de abrazar la causa del peronismo, con otros que han aparecido recientemente. Además, hay otra cosa. Algunos de los que aparecieron en esa foto, ya tuvieron la oportunidad de ser gobierno y la desperdiciaron. No sé por qué, si porque no estaban capacitados para asumir el desafío o porque no se animaron. Me hacen acordar a un conjunto que se llamaban los Abuelos de la Nada. Póngalo así.

Algunos presidenciables opositores, ciertos analistas y una parte de la opinión pública lo ven a usted como una especie de obstáculo para conservar la gobernabilidad de un eventual gobierno opositor. ¿Qué les contesta?
Piensan eso porque, si llegan a la conducción del país, están dispuestos a hacer las cosas en contra de los trabajadores. Y ahí tienen razón. Si hacen las cosas en contra de los trabajadores, claro que voy a ser un obstáculo. Ahora, si gobiernan el país para beneficiar a los que producen la riqueza de la tierra van a tener un aliado. La oposición es descendiente de la década del noventa y del gobierno de la Alianza. Hablan de preservar las reservas y cuando gobernaron nunca tuvieron, porque no tuvieron capacidad de crearlas y porque implementaron políticas económicas de endeudamiento permanente. Toda la estabilidad que se logró en la década del noventa fue a través del endeudamiento, de los negociados que se hicieron con el Fondo Monetario, del megacurro que fue el megacanje. Y hoy hablan de reservas, cuando siempre las dilapidaron. Por favor. ¿Qué es lo que quieren? ¿Volver a endeudarnos? ¿Leyes flexibilizadoras? De esos políticos voy a estar en la vereda de enfrente, seguro.

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Por Néstor Leone
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