En los Medios
20/06/2010
Entrevista con Horacio Ghilini, Secretario General del Sindicato Argentino de Docentes Privados
“El bienestar pasa por defender y profundizar el modelo actual”
Filósofo de profesión, y miembro del Consejo Directivo de la central obrera que lidera Hugo Moyano, asegura que falta resolver definitivamente el empleo informal y que hay sectores que todavía quieren volver al neoliberalismo.
Ghilini, es titular de la Secretaría de Estadísticas y Defensa del Consumidor de la CGT y con prudencia define la posición de la central como oficialista del modelo y no del gobierno. Alerta sobre el rol de los medios hegemónicos a la hora de imponer una alternativa neoliberal al modelo actual.

– ¿Qué objetivos estratégicos se plantea la CGT?
–La CGT tiene como objetivo estratégico lograr el más amplio bienestar de todos los trabajadores, en el marco de una sociedad en la que impere la justicia social. Esa meta hoy pasa por defender y profundizar el modelo implementado por el gobierno actual. Asegurar las conquistas obtenidas y seguir adelante para resolver los problemas estructurales aún pendientes, como el empleo informal.

–¿Cómo se logra ese objetivo?

–Puede alcanzarse profundizando el modelo instaurado desde el 2003, no retornando a las recetas neoliberales que proponen casi todos los opositores.
Por eso el movimiento obrero está demostrando su voluntad de incidir en el ámbito político.
Así como el MTA direccionó sus luchas para cambiar el modelo imperante en los ’90, hoy la CGT concentra sus esfuerzos en la defensa y profundización de este modelo alternativo. Esta CGT es oficialista del modelo, no del gobierno.

–¿Qué opina sobre la dispersión del movimiento obrero?

–Me disgusta que no exista unidad orgánica de todas las entidades de trabajadores. Pero en la historia del movimiento obrero argentino esta situación se ha dado siempre. Aun así, creo que la unidad en la acción y en la defensa de los intereses de los trabajadores es lo más importante. Hugo Moyano siempre dice: “Mi preocupación es que me apoyen los trabajadores, jamás cedería en mis posiciones ideológicas como precio por tener a todos adentro.” En relación a los compañeros de la CGT menos comprometidos con la conducción, ¿qué derecho tengo para impugnar su representatividad, cuando la misma surge de la voluntad de los trabajadores de su propio gremio?

–Llegar a participar del 50% del PBI, ¿es una meta de los trabajadores alcanzable al corto plazo?

 –Con la crisis del 2001, la participación de los trabajadores tocó su piso más bajo. Los modelos económicos implementados en la Argentina desde Krieger Vasena a Cavallo, pasando por Martínez de Hoz, han conspirado contra los legítimos intereses de los trabajadores y generado brechas de desigualdad social sin precedentes. Durante los últimos siete años ha ido mejorando la participación de los trabajadores en la renta nacional, pero aún estamos lejos de alcanzar el 50%. Durante sus 200 años, en la Argentina sólo se superó el 50% del PBI para los trabajadores durante las presidencias de Juan Domingo Perón.
Nunca los trabajadores vivieron mejor que en esos períodos.

–¿Qué opinión le merecen las declaraciones de Héctor Méndez de la UIA, quien afirma que la carrera de aumentos de salarios nos está llevando a una espiral inflacionaria?

–Son desafortunadas. Porque él sabe muy bien que el tema salarial es de paritarias y por sector. En las paritarias, los trabajadores reivindican su poder adquisitivo y obtienen lo que pueden en acuerdo con las patronales.
No generan inflación y de ninguna manera se trata de una psicosis. Los gremios que acordaron mayores incrementos salariales son aquellos que percibían sueldos más bajos, que estaban muy retrasados.

–¿Qué objetivos puede concertar la CGT con otras organizaciones sociales?

–La defensa y profundización del modelo actual no sólo incumbe a la CGT. Hay muchas organizaciones sociales y políticas que reivindican el mismo objetivo. Se trata de conformar un Frente Nacional y Popular que exprese esas alianzas políticas y sociales. Esta idea no puede confundirse con formas organizativas que aspiren a la fusión de organizaciones, tiene que darse como una alianza tras objetivos programáticos comunes y respetando la diversidad de sus componentes. La CGT no pretende –como lo hace la CTA– llevar a su seno a otras organizaciones sociales.

–¿Están dadas las condiciones para convocar a un Consejo Económico y Social?

–No. Las condiciones para ello aún no están dadas, hay sectores de la industria y del agro que no están maduros para acordar un proyecto de país con visión nacional y de largo plazo. Pero esas condiciones hay que crearlas, hay que concebir un CES permanente, no sólo para los momentos de crisis, sino también para los de apogeo.

–¿Qué opina sobre la crisis europea?

–Era de esperar que esto sucediera. Nosotros pasamos por algo muy similar en el 2001, puesto que la Argentina fue precursora de la locura neoliberal.
Las mismas medidas de ajuste que se quieren implementar en Europa son las que aquí fracasaron rotundamente. En esta crisis europea hay grandes ganadores, especialmente los sectores del capital financiero concentrado.

–¿Cree que el modelo neoliberal puede volver a implantarse en la Argentina?

–Sí, lamentablemente. Las elecciones del 2008 han demostrado que el poder del establishment, en complicidad con los medios hegemónicos de comunicación, puede instalar una realidad virtual que haga que el electorado tome decisiones en contra de sus propios intereses y de los del país. Hay que reconocer que el proceso de cambios profundos ha obligado al establishment a mandar a la arena polít ica a muchos de sus propios integrantes. Antes bastaba sólo recurrir a políticos profesionales. Ahora vemos a empresarios como Macri, De Narváez y a muchos patrones ruralistas, participando en política y defendiendo personalmente sus privilegios.

–¿Cómo está impactando la Asignación Universal por Hijo?

–Es una medida formidable. La matrícula subió casi un 25%. Ahora hay que enfrentar los problemas de infraestructura. La Argentina fue siempre un buen modelo de ascenso social cuando la educación era sinónimo de integración socioeconómica. Lo que vimos en las últimas décadas fue la desnaturalización de ese modelo. Si al actual modelo socioeconómico lo dotamos de un sistema educativo acorde, podemos alcanzar los mejores resultados y garantizar el futuro de la Argentina.


Por Nelson Ferrer
Tiempo Argentino.
Seccionales/Delegaciones

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