29/07/2010
Radio Continental
Moyano acelera a fondo
El dirigente de los docentes Horacio Ghilini lo dijo con toda claridad: “Somos oficialistas del modelo, no del gobierno”.
Por Alfredo Leuco
En estos momentos Hugo Moyano es el argentino más poderoso después del matrimonio presidencial. Es el que tiene mayor capacidad de movilización y organización. Cuenta con importantes recursos económicos y una inmensa posibilidad de daño cuando sus gremios y sus aliados se deciden a luchar con paros, bloqueos y otras medidas de fuerza. Pero tal vez su mayor autoridad radica en que tiene un plan estratégico, sabe a donde va y un estado mayor de colaboradores que alimentan intelectualmente ese proyecto de poder autónomo. Calladito, calladito, Hugo Moyano está construyendo una suerte de Partido de los Trabajadores al estilo de Lula en Brasil, salvando las diferencias ideológicas. Este caudillo sindical que no es precisamente una carmelita descalza en su metodología estableció una alianza con el Movimiento Evita que lidera Emilio Pérsico. Juntos realizaron el multitudinario acto en homenaje a Eva Perón y juntos van a pelear por darle al gobierno de Cristina y a los candidatos que vienen un perfil que tenga que ver más con los trabajadores. Esta energía militante excede a Néstor y Cristina Kirchner. Va más allá de ellos. El dirigente de los docentes Horacio Ghilini lo dijo con toda claridad: “Somos oficialistas del modelo, no del gobierno”. Traducido al castellano peronista esto significa: “Vamos a ir con los Kirchner a la cabeza o con la cabeza de los Kirchner”. Ojo, no confundirse. No se trata de una declaración de guerra de Moyano y Pérsico contra los Kirchner. Se trata de una demostración de poder y de marcarles la cancha. Sin eufemismos lo dijo Pablo Moyano, el heredero: “Es hora de que ocupemos los puestos de las decisiones”. Van por todo. O por lo que creen que les corresponde.
Están cansados de ponerle el cuerpo al gobierno para respaldarlo y que a la hora de armar las listas o designar los ministros se elijan a “los mas presentables”, entre comillas, a esos rubios de clase media tipo Amado Boudou que encima vienen del neoliberalismo y que no representan a nadie, dicen por lo bajo. Quieren tener muchos mas diputados sindicales en el congreso. Se quejan de que hasta los representantes del campo son más que ellos. Quieren algunos ministerios y poner gente de su confianza en transporte y en trabajo, por ejemplo. Quieren tener más intendentes o poner el vicepresidente. Y están con mucha bronca porque sienten que Néstor fue ingrato con Moyano con el tema de la presidencia del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. “Ballestrini está internado pero el partido no”, dijo Moyano con un realismo descarnado. Dice que le toca asumir a él porque es el vicepresidente y que Kirchner inventó una Comisión de Acción Política para cerrarle el camino tal como le pidieron varios intendentes temerosos del crecimiento del líder de la CGT. Ya se sabe que es difícil cerrarle el camino a un camionero como Moyano. Le cuesta frenar y por lo general acelera a fondo. No anda con vueltas. Hace ostentación de su poder y quiere jugar en primera. Sus compañeros mas cercanos siempre dicen lo mismo: “los políticos pasan, el movimiento obrero queda”. Moyano es un aliado clave de Kirchner pero también puede ser su peor enemigo.
Parafraseando a John William Cooke se puede decir que el moyanismo es el hecho maldito del Kirchner burgués.
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