01/10/2009
Análisis de la política económica
Precios, devaluación y salarios. ¿Dónde está el piloto?
La relación entre el aumento del dólar con respecto al peso, la política salarial y los bienes. ¿Cuál debe ser el rol del Estado para enfrentar a los formadores de precios?
En la historia argentina, en particular desde la post-guerra, las políticas de devaluación fueron uno de los instrumentos más importantes para impulsar el crecimiento de la economía.
¿Por qué se supone que una devaluación motoriza la economía?
Una devaluación significa, en forma simplificada, que nuestra moneda pierde valor respecto a las monedas del resto del mundo. Como ésta pierde valor, los bienes que se producen en nuestra economía también bajan de valor y al resto del mundo les resultan más baratos. Entonces el mundo nos compra y se dice que esa devaluación mejoró “la competitividad” de nuestra economía porque les vendemos más a otros países como consecuencia del abaratamiento de los bienes.
La historia sería bellísima si no fuera por varios motivos, pero principalmente, y en lo que atañe al trabajador, porque su trabajo también pierde valor respecto del resto de los productos fabricados en el mundo.
Para el empresario que vende al exterior sus bienes más “competitivos” buena parte de su fortaleza “competitiva” está constituida por el hecho de que el trabajo sea más barato. Por su parte, la devaluación tiene algunos efectos directos y otros indirectos sobre los precios de la economía y esto puede perjudicar, y de hecho así sucedió siempre a lo largo de la historia reciente, al poder adquisitivo del salario.
En efecto, la devaluación afecta directamente a los precios de los bienes que llamamos “transables” o comerciables con el resto del mundo, aquellos que son más “competitivos”. Muy simple: el valor de esos bienes en el mundo está fijado en moneda extranjera. Por ejemplo: el trigo. Si su precio es de US$ 200 la tonelada, y nuestro país devaluó su moneda, para conseguir esos dólares necesito tener más pesos que antes. Es decir, ¡¡la devaluación hizo aumentar automáticamente el precio del trigo en nuestra economía!! En los casos particulares en los cuales los bienes tienen mercado internacional porque son más “competitivos”, SI NADIE HACE NADA, los precios internos aumentan en la misma proporción que la devaluación inicial. El problema aquí es que los bienes que aumentan de precio forman parte significativa de la canasta de consumo de la sociedad y eso deteriora el poder de compra de los salarios.
Además las empresas que trabajan con insumos importados van a ver que sus costos en pesos aumentan y ello determina qué parte de esa suba se traslada a los precios.
En resumen: dado que algunos de los precios locales aumentan con la devaluación, los precios en la economía comienzan a incrementarse primero a través de los llamados bienes transables o comercializables con el exterior y luego comienzan a trasladarse al resto de los bienes y/o servicios de la economía (principalmente no transables).
El aumento de precios suele deteriorar los efectos benéficos de la devaluación. Por ejemplo, si el dólar subió un 100 por ciento y los precios aumentan menos que dicho porcentaje, el efecto real de la devaluación es positivo. Si en cambio los precios suben en la misma proporción, el efecto real de la devaluación es nulo.
El pass-through es el porcentaje en que los precios “comieron” o “deterioraron” la devaluación nominal. Es como una “carrera” a ver quién gana primero, si la devaluación nominal o los precios. También se suele representar este indicador como Tipo de Cambio Real (TCR). Si el TCR aumenta, la devaluación nominal le “gana” a los precios. Si el TCR baja, la devaluación nominal “perdió” respecto de los precios.
El TCR funciona como el Salario Real en el sentido que representa una comparación entre el salario nominal y los precios: si el salario real aumenta es porque el salario nominal le “gana” a los precios (hay más poder adquisitivo), si el salario real baja, es porque el salario nominal “pierde” con los precios.
La devaluación plantea un escenario de puja entre quienes quieren mantener su ventaja competitiva (en base a salarios baratos) y quienes bregan porque dicho salario no pierda valor de compra. SI NADIE HACE NADA, triunfa aquel que tiene mayor poder en las estructuras sociales y económicas.
Nota publicada en la revista Derechos del Trabajador Consumidor
Notas Relacionadas