| EDITORIAL Decidimos centrar este número de La Tiza en la temática de la Integración Suramericana. Como el continente también da forma al contenido, nos preguntamos: ¿Cuál es el continente de Argentina, cuál es nuestra vecindad? Desde el punto de vista geográfico parece una cuestión de Perogrullo: somos suramericanos, sin embargo nos sentimos más cerca de Europa que de Colombia... pues cuando se nos dice por la gran prensa que debemos “insertarnos en el mundo”, ¿pensamos en Paraguay, Bolivia, Ecuador, etc.? ¿O en EE.UU., Francia, España e incluso China? Lo cierto es que la geografía requiere de una visión política, por lo tanto es necesario que reflexionemos sobre nuestra consciencia geopolítica. Y claro está que no debemos adecuar nuestra geografía a la política sino a la inversa. El continente nos modela. Creo que somos barro, cemento, yeso… aún no fraguado. En términos evolutivos diría que somos adolescentes, que Argentina está madurando más que envejeciendo. Por eso es que al preguntarnos qué nos contiene nos interrogamos por nuestros límites, nuestros confines, porque ellos también nos definen. Hacen a nuestra identidad como Nación. El problema no es tener limitaciones, sino negarlas. Una vez en el límite, nos encontraremos con el “otro”, el vecino, el amigo, el que nos acompaña en el destino… Y el destino ahora nos enfrenta con la globalización, en la cual algunas naciones son globalizantes y otras globalizadas. No nos equivoquemos: las crisis de los países centrales las pagamos los periféricos. La región es el sujeto geopolítico para vivir las tensiones multipolares de un mundo globalizado. Por eso, urge que en nuestra agenda, como proyecto de país tengamos muy presente integrarnos en los Estados Unidos del Sur. Donde la integración debe ser más que económica y empresaria, humana y cultural. Horacio Ghilini Secretario General - SADOP |