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La transgresión como desconexión ideológica

Termina el año y con él se develan una serie de desafíos que los trabajadores nos habíamos planteado a partir
del análisis de la realidad.

La crisis financiera y económica internacional ponía a prueba la fortaleza de la institucionalidad lograda desde
el año 2003 para los trabajadores a través de instancias como las paritarias o el Consejo del Salario Mínimo.

El empresariado local, fogoneado por los economistas del establishment, preludiaba el canje de la estabilidad
laboral por incrementos salariales. La fortaleza de la CGT en no aceptar el canje permitió no sólo la apertura de
las negociaciones sino el mantenimiento del poder adquisitivo de buena parte de los trabajadores formales.

También, se ponía a prueba la acumulación política de la transgresión de los últimos seis años: la desconexión
con el mundo financiero desde la salida de la convertibilidad, el rechazo a la enajenación de la política económica
por parte del FMI, la jerarquización del Estado en la economía, la estatización de los fondos de pensión,
la imposición a los flujos de comercio, el descartar la alianza comercial y económica con el ALCA y el profundizar
el MERCOSUR, por ejemplo. Las pruebas están a la vista: el mundo desarrollado retrocedió más de 15 años
mientras que en Argentina el impacto fue marginal.

La transgresión siguió en plena crisis mediante la Asignación Universal a la Niñez que incluye a 4,5 millones
de niños sin cobertura y que elimina prácticamente la indigencia y combate (pero no elimina) a la pobreza. Algunos
sectores conservadores, que piensan que al país le sobran dos tercios de su población, quisieran perpetuar el
programa como única alternativa de vida. Nosotros les contestamos que el mejor plan social es el empleo formal
y el que da un salario digno por un trabajo.

La transgresión debe ser el eje fundamental para profundizar el cambio iniciado desde la salida de la convertibilidad.
Es someter a discusión postulados que parecían inquebrantables. Si el Banco Central debe preservar
sólo su moneda o debe utilizar recursos para garantizar el empleo, si queremos seguir siendo granero del mundo
o tener un modelo de desarrollo diversificado, si queremos un sistema financiero que sólo sirva para especular y
no pague impuestos o llevar el sistema tributario a mayor progresividad.

En otras oportunidades habíamos hablado del valor de la “desconexión”, también es importante romper con
la colonización mental y pedagógica. La transgresión es creer en nosotros mismos, en no tener miedo a tener
razón.


Horacio Ghilini
Secretario de Estadísticas, Registros y
Defensa al Consumidor de la CGT.
Secretario General del Sindicato
Argentino de Docentes Privados.